Vargas Llosa lamentó que España apoye a Evo Morales
El escritor peruano Mario Vargas Llosa lamentó hoy que el Gobierno español “apoye” al presidente de Bolivia, Evo Morales, quien lleva a cabo una visita oficial a España.
En una conferencia de prensa ofrecida en Madrid, el autor de “La tía Julia y el escribidor”, dijo lamentar “mucho” que el Gobierno español apoye a Morales, porque “no es un presidente democrático”.
En opinión de Vargas Llosa, lo que está haciendo Morales en Bolivia “no es una experiencia democrática, sino que tiene una clara orientación autoritaria”.
El autor de la “La ciudad y los perros”, consideró que introducir el “criterio racial” para juzgar la problemática de América Latina es “una insensatez”.
“Con Evo Morales no ha llegado un indio al poder, culturalmente hablando ha llegado un criollo”, precisó.
Según Vargas Llosa, Evo Morales “impulsado por el titiritero mayor que es Hugo Chávez está contagiando a los países vecinos, entre ellos Perú”.
Así, se mostró partidario de “combatir la idea racista y autoritaria” de Morales, además de su “política económica”.
Evo Morales realiza una visita oficial a España, en la que ayer ha sido recibido por el Rey Juan Carlos y mañana (hoy) con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Debate político
El novelista Mario Vargas Llosa instó ayer a los escritores a comprometerse en el debate político en Latinoamérica, una región en la según el intelectual peruano “todo puede dar marcha atrás” debido a la falta de solidez democrática.
Vargas Llosa hizo ayer esta declaración en la presentación en Madrid del libro “Sables y utopías”, un conjunto de ensayos y artículos sobre Latinoamérica, en los que se observa la evolución ideológica del autor de “La ciudad de los perros”.
Conocido tanto por sus novelas como por sus análisis críticos de la realidad, Vargas Llosa consideró que, al contrario de lo que ocurre en España con “una democracia s´Olida y de raíces profundas”, y con la excepción de Chile, “todo puede dar marcha atrás en América Latina”, al no existir solidez institucional.
Una visión que, dijo el autor de “Conversación en la catedral”, “no quiere ser pesimista”, dado que se han dado paso “alentadores” con gobiernos de izquierdas como el de Brasil o Uruguay “con sentido pragmático para adaptarse a la realidad contemporánea”.